Banks Are Insolvent, So Ease the Rules, Auditor Says
15 de diciembre de 2007 (LPAC).— Los auditores tienen una papa caliente en sus manos después de lo de Enron, y el destino de Arthur Andersen en mente. Si los auditores se niegan a aprobar automáticamente las valuaciones ficticias, los bancos se van a colapsar; pero si los auditores permiten la ficción, corren el riesgo de enfrentar severos castigos por malversación más adelante. Por lo tanto la sugerencia de Peter Spencer de Ernst & Young Item Club en el diario londinense Telegraph del 15 de diciembre, es que el "gobierno británico tiene que suspender un conjunto de regulaciones bancarias fundamentales que van al meollo de la crisis financiera actual, o arriesgarse a ver que la economía se hunde en espiral hacia un futuro que 'convertiría a 1929 en un paseo por el parque' ".
Spencer trata de suavizar el verdadero significado de esta declaración, alegando que los bancos se han negado a prestarse unos a otros, no porque sean insolventes, sino porque ¡las regulaciones gubernamentales excesivamente restrictivas han evitado que se presten unos a otros! Las regulaciones a las que les echa la culpa son los requerimientos de capital establecidos por los acuerdos internacionales de Basilea que exigen a los bancos bancos tener un 8% de su capital en reserva, lo que Spencer dice que se debe recortar al 6%.
En realidad, la idea de que una reducción de un mero 2% en los requerimientos de capital pudieran acabar con una crisis que haría que 1929 se viera como "un paseo por el parque", es absurda, algo que saben tanto Spencer como el Telegraph. Lo que los auditores realmente están diciendo es que los bancos en realidad están insolventes, y que los requerimientos de capital tienen que bajarse para que los auditores puedan continuar certificando sus libros de contabilidad. Lo que no es más que una forma indirecta de admitir que los bancos en realidad están insolventes, a pesar de que lo niegue.