Hyperinflation Madness: The ECB Dumps Over $500 Billion into Banking System
18 de diciembre del 2007 (LPAC).— El Banco Central Europeo (BCE) anunció el 18 de diciembre la última de medidas sin precedentes que probablemente dejen de serlo en cosa de horas. Como parte de un acuerdo tomado por cinco bancos centrales la semana pasada, se pondrá a disposición de cualquier banco cantidades ilimitadas de dinero de corto plazo, al interés más bajo posible de 4.21%, esto es, apenas 21 puntos porcentuales por arriba de la tasa de interés oficial europea y muy por abajo de la tasa interbancaria que hace poco era de 4.9%. El diario londinense Financial Times publicó que el BCE esperaba una demanda, para el dinero a dos semanas, de 260,700 millones de euros, pero para el mediodía ya habían agarrado 348,600 millones de euros (502 mil millones de dólares).
Ésta es la inyección de dinero más grande del BCE en la historia. Los mercados financieros habían considerado subastas anunciadas la semana pasada, de unos 100 mil millones, como de "muy poco".
Paralelo a la idiotez del BCE, el mismo día la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos comenzó con la primera de una serie de subastas"universales" de dinero, es decir, que todos los bancos pueden participar y tomar préstamos de manera anónima, por un monto de 20 mil millones de dólares. Ésta es también la primera subasta en la que la Fed aplicará la decisión (anunciada desde agosto) de aceptar activos de alto riesgo y CDO como garantía, pese al hecho de que nadie sabe su valor, si es que lo tienen. En teoría, todo este dinero debe regresar al acreedor, pero en la realidad dichos préstamos se refinancian una y otra vez, de manera que el dinero se queda en el sistema y alimiente la hiperinflación.
Si bien las infusiones de liquidez mantienen el cadáver del sistema financiero con vida artificial, la insolvencia generalizada del sistema es incurable. El primer ministro británico Gordon Brown convocó a una cumbre extraordinaria a los jefes de Estado y de Gobierno de Inglaterra, Alemania y Francia, para discutir la crisis financiera durante las dos primeras semanas de enero en Londres.